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Nivel de Conflicto – Podcast 11

¡Hola! Aquí Romuald, y vamos con el podcast número 11.

Hoy os voy a hablar del nivel de conflicto, y esto es algo que es de cosecha mía, propia: no lo vais a encontrar en ningún otro sitio; es un sistema que tengo yo para catalogar situaciones que me hacen sentir incómodo y me permite seguir avanzando: el nivel de conflicto.

¿Qué es el nivel de conflicto?

A ver cómo lo articulo yo ahora esto para explicároslo porque no es algo de lo que haya hablado con nadie, es algo que tengo dentro y que ni he escrito sobre ello, ni he hecho un podcast, ni lo he hablado con nadie, así que no… sí sé bien bien lo que es, pero no sé si seré capaz de transmitirlo hacia fuera.

Así que, bueno, vamos allá.

Yo catalogo todas las situaciones que generan una cierta incomodidad con otra persona como un nivel de conflicto.

Nivel de conflicto bajísimo

Por ejemplo, os voy a poner un ejemplo, que es más fácil de entender: un nivel de conflicto súper bajo -y que estoy seguro de que casi todos lo tendréis superado ya- es, por ejemplo, cuando pagas por algo y el servicio no es el adecuado o has comprado algo que está mal. Pues la gente no tiene problemas, por ejemplo, si estás en un restaurante, pides una sopa y te la traen fría, pues lo normal es decirle al camarero: “Perdone, señor camarero, es que esta sopa está fría, ¿me la podrían calentar?“.

Esto que parece tan normal, hay mucha gente para la que todavía es un nivel de conflicto demasiado elevado para lo que están dispuestos a soportar.
Seguro que conocéis a alguien u os habéis encontrado en una situación en la que decíais: “a ver, esto está mal, le voy a decir a…” y os han dicho “no, no, déjalo, déjalo, es igual, no pasa nada“.
No. Es evidente: habéis pagado por un servicio, ese servicio no es el que debía ser o es deficiente, lo normal, lo natural, es que pidáis por favor que os den lo que se prometía en ese servicio.
Esto es un nivel de conflicto bajísimo.

Nivel de conflicto bajo

Por ejemplo, otro nivel, en el que todos nos habremos encontrado también: estás en una cola y alguien se cuela. Lo normal es decir: “oiga, señor, perdone, pero es que hay una cola, ¿se puede poner al final de todo?“.
Eso es lo normal, pero es un poquito más difícil, pero seguro que hay mucha gente que se calla cuando pasa algo así – yo eso, flipo todavía. Pero digamos, eso es una situación más de igual a igual. Ya no has pagado a una persona por algo, sino que ese tío se acaba de saltar la cola y tú le dices: “oye, tío, que yo también llevo aquí rato perdiendo mi tiempo, no te vas a colar por tu jeta. Tu tiempo no vale más que el mío“. Ese es otro nivel de conflicto.

Nivel de conflicto intermedio

Otro nivel de conflicto más fuerte, con el que yo tuve problemas hace tiempo, era el hecho de tener que hablar con algún empleado, por ejemplo, y decirle que aquella tarea no se estaba haciendo bien, que aquello lo tendríamos que hacer de esta otra manera porque bla, bla…, lo que fuera. Esto parece que no, pero es un nivel de conflicto superior, que alguna vez incluso me encontraba yo en casa pensando cómo le iba a decir esto a una persona para que no se lo tomara a mal. Cuando lo natural es ir allá y decirle lo que piensas porque forma parte del trabajo.

Nivel de conflicto superior

Un conflicto bastante superior es el hecho de tener que despedir a alguien, ese es un conflicto fuerte, casi seguro también: ya sea en un lado u otro, ya sea que hayáis hecho algún despido u os hayan despedido alguna vez, casi siempre se genera un nivel de tensión alto: eso es un nivel de conflicto elevado.

¿Qué utilidad hay en esta teoría del nivel de conflicto?

¡Hay muchas! Pero la que a mí me ayuda a seguir avanzando es:

  1. Sé que cuando he superado un nivel de conflicto o cuando me he enfrentado a un nivel de conflicto ‘x’, todos los niveles que están por abajo ya no me van a resultar ningún problema. Ninguno.
    Yo no tengo ningún problema en decirle a alguien que por favor me caliente la sopa porque no está caliente. Yo ya no tengo ningún problema en decirle a una persona que, por favor, este servicio que me ha dado es deficiente por algo, o en decirle a alguien “oiga, por favor, póngase a la cola”… pero, ¿por qué? Porque yo ya tengo un nivel de conflicto alto.
    Me he tenido que enfrentar a nivel de situaciones de nivel de conflicto alto que me permite que todas las que son más fáciles, ya las vea como algo sencillo: ¿cómo no le voy a decir a esta persona que no se cuele cuando le he tenido que decir a un empleado mío, al cual aprecio, que lo siento mucho pero que debe dejar de trabajar para nosotros? Por supuesto que le voy a decir a esta persona que no se cuele.
  2. Sé que si me da palo o me da rechazo enfrentarme a un nivel de conflicto, casi siempre después, como consecuencia, habrá un nivel de conflicto superior. Casi siempre.
    Por ejemplo: si yo no voy a ese empleado y le digo “esto no se tendría que hacer así, tendría que hacerse así” o “no me ha gustado como has gestionado esto” o “como me has hablado”, etc. etc…  Si no haces esto, casi seguro que nos tendríamos que acabar encontrado en una situación todavía más comprometida, un nivel de conflicto superior, ya no digo el despido pero a lo mejor sí cierto enfrentamiento, y esto es aplicable en todo.
    Por ejemplo, en la pareja: si hay alguna cosa que no te gusta, en vez de callártelo para que no se sienta mal, es mucho mejor decirlo aunque haya cierto nivel de conflicto porque sino, si te lo callas, al final vas a acabar teniendo un nivel de conflicto superior, y lo sabes. Y ahora me ha venido a la cabeza el Julio Iglesias, el puto meme este, pero es verdad, ¿verdad que sí?

Esto de tener catalogadas todas las situaciones de conflicto con la gente en diferentes niveles tiene sus utilidades: el hecho de pensar “esto tengo que decirlo porque sino me tendré que enfrentar a algo peor” o “no tengo problema en hacer esto porque yo me he enfrentado a niveles de conflicto mucho más superiores, ¿cómo no voy a decir esto?”.

Bueno y, en resumen, esa es la teoría de los niveles de conflicto.

Esto, a partir de aquí, podría seguir desarrollándolo porque como es algo que me he inventado yo, tengo un montón de mini teorías que derivan de ella, por ejemplo: no es muy recomendable saltarse demasiados niveles de conflicto porque seguramente no lleves bien esa situación. O bueno, otras cosas, por ejemplo, yo ahora ya voy por el mundo y cuando tengo una situación un poquito así tensa, como que la voy catalogando, ¿no? Digo “nivel de conflicto número 7, ¡cuidado!” o “nivel de conflicto número 4, ¿cómo te vas a callar ante esto?”.

Y entonces, ya está, tíos, espero que me digáis lo que os parece esta teoría del nivel de conflicto – la verdad es que a mí me ayuda mucho, el tema de que cuando hay una situación un poquito dura por afrontar, decir: “oye, esto lo has hecho otras veces, acuérdate de este nivel” o “tienes que hacer esto porque sino va a pasar lo otro”, me da ese empujoncito extra a no dudar, a realizar algún tipo de confrontación humana y, ya está.

Seguimos siendo 76 como ayer, mierda, qué está pasando… pero me da igual, mientras estéis ahí apoyándome yo seguiré dando la tabarra.

Y… bueno, decidme qué os ha parecido esto de los niveles de conflicto… Yo realmente lo veo súper útil en el día a día, pero claro, yo soy yo, ¿quién sabe vosotros? ¡Ciao, ciao!

Y ahora estoy pensando: como esto de los podcasts lo improviso y no tengo ningún guión, y voy hablando ahí hasta que me dejo llevar, y luego cuando lo escucho digo “hostia, podrías haber dicho esto que es importante”, pues una de las cosas que creo que debería hacer en todos los podcasts es explicar la utilidad que tiene esto en tu vida, en tu día a día, y también en tu empresa, como empresario, como emprendedor, ¿a qué se aplica?

Esto del nivel de conflicto, por ejemplo, se aplica a que cuantos más niveles de conflicto tengas podrás tener un puesto de mayor responsabilidad porque podrás encarar bien estas situaciones porque, a medida que escalas en la cadena de mando, digámoslo así, por poner un… es que no sé cómo se llamaría, en un mando intermedio, tienes que saber afrontar situaciones de un nivel superior, de un nivel de conflicto alto, y tengo que decir muchas veces la palabra nivel de conflicto porque me la he inventado yo y quiero que se instaure, como instauré la de la MBN, pues nivel de conflicto.

A partir de ahora esto se llamará “nivel de conflicto”, lo llamará todo el mundo “nivel de conflicto”…

“¡¡Nivel de conflicto, nivel de conflicto!!”

Esto lo voy a poner como un soundtrack de estos escondidos que se ponían en los álbumes cuando los dejabas sonar después de 3 minutos de silencio… Bueno, tres minutos es demasiado y no tiene mucho sentido porque en Youtube se verá que falta audio, así que lo pondré cortito… Venga, chicos, ¡hasta mañana!

Espera, espera, otra soundtrack secreta: ahora estoy pensando, ¿os imagináis combinar en una única persona todas las cosas que voy diciendo y que seguiré diciendo? Imaginad que consigáis subir vuestro nivel de conflicto hasta muy arriba y que encima tengáis perspectiva emocional y que sepáis no debéis parálisis por análisis y todas estas mandangas que voy diciendo… Joder, es que os vais a convertir en supermans y superwomans… mola, ¿eh?

Y de paso yo me lo voy refrescando todo, que parece que no pero a medida que… Como yo esto no lo hablo con nadie, pues al podcastearlo, que se ve que hoy tengo muchas ganas de hablar, pues como que se va interiorizando más y eso también me gusta… Eso es, mira, otra de las ventajas de hacer este podcast… ¡Como mola hacer este podcast!

Es que no voy a parar de hacer podcast, me da poco trabajo y mucha ventaja, ¡qué feliz soy!

¿Os imagináis a alguien extremo, por ejemplo, Obama… el nivel de conflicto que tiene que tener este hombre? Tremendo, ¿Eh?
Y la perspectiva emocional que tiene que tener también, el no dejarse llevar a nivel de las emociones, tomar decisiones frías… Qué pasada, llegar a un puesto así tiene que ser heavy, heavy de cojones…
En fin, ¿cómo le iba costar a este hombre tomar decisiones que a nosotros a lo mejor nos parecerían jodidas? Cualquier decisión que tome este tío puede afecta a millones… Da que pensar, da que pensar… ¡¡Ya paro!! ¡¡Me voy!! Que hoy estoy en plan loro, tío… Venga, ¡ciao por tercera vez!